sábado, 31 de enero de 2009

¡Una y no más, Lobo Antunes!

Desde que inicié mi blog a primeros de año no he vuelto a coger un libro. Un poco por estar saturado de la lectura de más de setenta títulos el pasado año, otro poco por mi dedicación entusiasta a desarrollar el blog y un mucho por el cabreo que me ha producido el intento de lectura de “Buenas tardes a las cosas de aquí abajo”, de Antonio Lobo Antunes. En mi vida me he encontrado con algo tan difícil de leer, por no decir imposible.

Me lo confirma el comentario de El País al decir que “Más que leer una novela, nos adentramos en un magma narrativo, anterior o acaso al margen de las estructuras conocidas.” Y lo siento de veras, porque el argumento es interesante, la acción se desarrolla en Angola, recién desmantelado el dominio colonial portugués. Definitivamente lo voy a dejar aparcado. Ignoro como serán las demás obras de Lobo Antunes pero a mí ya no me pilla desprevenido. ¡Una y no más Santo Tomás!

Según leo, nació en Lisboa en 1942 y estudió medicina y ejerció como psiquiatra antes de dedicarse de lleno a la literatura y manifestarse como un gran estilista de la lengua portuguesa, lo que le ha convertido en un firme candidato al premio Nobel de Literatura. ¿Qué os parece? De ahora en adelante tengo que poner más atención al elegir mis lecturas. Ni de los Nobel se puede fiar uno.

Tengo a medio leer tres libros de ensayo, dos de Fernando García de Cortázar (Breve Historia del Siglo XX y Biografía de España) y otro de Alain de Botton (Las Consolaciones de la Filosofía). Llevo pocas páginas leídas de "Buda", de Deepak Chopra, y sin empezar “Memorias de mis putas tristes” de Gabriel García Márquez. A ver si un día de éstos reanudo esta gratificante práctica de la lectura y la compagino con mi blog y de paso contribuyo a incrementar la media estadística española de ocho libros leídos por persona y año. Está visto que estas estadísticas del INE no dan más de sí.

"Entre col y col, lechuga"

El refrán advierte especialmente sobre la necesidad de variar las acciones para evitar el cansancio y el aburrimiento por la monotonía. Otro significado alude al hecho de que, en ocasiones, nos sucede alguna cosa buena en medio de muchas desgracias. La lechuga, por ser tierna y jugosa, destaca entre las coles, que son más duras y sosas.

Ayer tuve un día movidito. Recién sentado en el despacho se me partieron las gafas a la mitad y tuve ir corriendo a la óptica. Me graduaron de nuevo la vista y descubro con sorpresa que en el ojo izquierdo me había desaparecido el astigmatismo aunque me aumentó la presbicia en ambos. En consecuencia, de lejos puedo prescindir si quiero de usar gafas y para cerca hay que aumentar las dioptrías en ambos ojos.

Como estamos en tiempos de crisis me beneficio de una oferta de dos gafas con montura y cristales incluidos por el mismo precio, 290 euros de vellón, ahí es nada. ¡Todo sea por la vista! Menos mal que antes de comer ya tenía en mi poder las lentes y recorridos mis cuatro kilómetros diarios en mi doble visita de ida y vuelta a la óptica.

Por fin, mi mujer y su hermana mantuvieron su primera vídeo conferencia por Skype. León y Málaga unidas gratuitamente por internet. ¡Lo que rajaron las señoras! Terminaron agotando a la abuela. ¡Qué peligro tienen!

Por la tarde toca revisión del calentador de gas y se confirma que está hecho unos zorros y hay que sustituirlo por uno nuevo, calculo por lo bajini que se me van a ir unos mil euros mínimo. En esto, que llega mi hijo de Madrid. Ningún problema en la carretera y aparca donde puede. ¡Puñetera zona azul! Mi hija llega en el Alvia a las diez de la noche. No salen ninguno de los dos por la noche. Familia al completo, familia feliz, con abuela incluida.

Hoy, a pesar de estar lloviendo, no me quedó más remedio que mover el coche, ir a lavarlo y llenar el depósito de gasolina. ¡Cómo se nota la bajada de los carburantes! Me tomo unos vinitos y pa casa a manducar. No me apetece nada salir a pasear, el día está muy desapacible y me encuentro en plan vago. Aprovecharé el tiempo para tratar de aclarar ideas, a ver si se me ocurre algo que contar.

jueves, 29 de enero de 2009

Cuatro kilómetros marcha

Hoy, después de 24 días de inactividad física, me doy una alegría y reanudo mis habituales paseos nocturnos para ejercitar el cuerpo y despejar al tiempo el espíritu. El mismo itinerario de costumbre y la misma distancia y duración: cuatro kilómetros, cincuenta minutos. Ya sé que no es para tirar cohetes, pero con 65 tacos y teniendo problemas cardiovasculares estimo que es bastante meritorio.

Sin tiempo para realizar estiramientos y dada la temperatura ambiente a estas horas, de nueve grados, me equipo debidamente para la ocasión calzándome mis zapatillas de deporte que en su día fueron blancas, mi pantalón, mis dos camisetas, el jersey, el plumas, la braga, el gorro de lana y los guantes. Me proveo de teléfono móvil, llavero, monedero con lo justo para salir del paso, y documentación básica y como parece que está lloviendo me sujeto en la muñeca un paraguas de bolsillo.

Ya en el portal me doy ánimos y salgo al exterior con el temor de resentirme por tantos días de inactividad. A paso ligero, a modo de calentamiento, inicio la marcha Avenida Miguel Castaño hacia abajo, cruzo la calle frente a la entrada de Mercadona y por la acera de los pares sigo por la plaza de Santa Ana y continúo hasta el cruce de Fernández Ladreda. Con paso más rápido, recorro esta avenida hasta la Plaza de Toros que rodeo para tomar la calzada superior de la Avenida de la Facultad de Veterinaria hasta la Plaza de Guzmán el Bueno desde donde me dirijo por la calle de la República Argentina hacia el jardín de San Francisco y desde allí tomo Miguel Castaño hasta el portal de casa donde finalizo la marcha sin ningún percance y todo sudado.

En mi recorrido me topo con cuatro iglesias: Santa Ana, San Claudio, Santa Nonia y San Francisco. Con cinco farmacias, cuatro supermercados, dos pastelerías, innumerables bares y cafeterías, kioscos de periódicos y establecimientos comerciales de todo tipo. También paso delante de la Comandancia de la Guardia Civil, del Conservatorio de Música y del edificio de Correos. Y además hoy me he encontrado con seis perros de paseo con sus amos, tres hembras y tres varones. Pocos viandantes, y los bares y cafeterías practicamente vacíos, como para tocar madera.

La Lastra sigue igual, fantasmagórica, con tan sólo un edificio habitado el del INTECO y los pocos iniciados sin concluir, recordatorio permanente de la crisis inmobiliaria. La mole de la Comandancia de la Guardia Civil, ya con la bandera arriada y el cuerpo de guardia vigilante cada día me parece más lúgubre y la Plaza de Toros cubierta, ahora denominada pomposamente León Arena, añorando tiempos mejores. La estatua del bueno de Guzmán indicando con energía, mano y puñal en ristre, el camino de la Estación de RENFE a aquellos visitantes que no se encuentran cómodos en la ciudad, que como dice el dicho popular: “Si no te gusta León, ahí tienes la estación”.

En el solar que actualmente ocupan los edificios del Conservatorio y de Correos, no hace muchos años se levantaba la siniestra mole del Hospicio del Obispo Cuadrillero, con su torno, sus miserias, sus monjitas de amplias tocas y sus enormes cadenas. Allí era costumbre despedir los cortejos fúnebres, los de las carrozas de caballos y hospicianos acompañando los duelos. Enfrente la Iglesia de San Francisco con sus descalzos padres capuchinos y el brasas del Padre Javier de Valladolid con su programa radiofónico diario en la sobremesa pidiendo limosna para los pobres.

A pesar de realizar el mismo itinerario durante todo el año, no todos los días son iguales, ni se ven las mismas personas, ni los mismos perros, ni andas con las mismas ganas. La climatología marca las diferencias. Con la llegada del buen tiempo las cosas cambian y el itinerario sufre una pequeña variación al llegar a la Plaza de Toros en donde tomo la parte baja del paseo, denominado de Papalaguinda, ya que al parecer hace años había muchas guindos en la zona y según el dicho popular una niña al ver los frutos le dijo al padre,”papá la guinda”.

En Papalaguinda, paseo que vi construir, me entretengo recordando momentos muy felices de mi niñez, adolescencia y juventud. El Casino con su cafetería, su piscina y sus bailes; la zona donde instalaban la Feria y los Circos; aquellas pequeñas Ferias de Muestras, donde probé por vez primera los “perritos calientes” y los auténticos “pinchos morunos”; la pérgola y sus bailes en las fiestas de San Juan; y aquellos largos paseos en tropel de chicos y chicas.

La única nota discordante del paseo, en cualquier época del año, la ponen los desalmados integrantes de las bandas de los papones negros que no paran de dar la murga desde el interior de la iglesia de Santa Nonia con sus instrumentos de música, si bien por la época en la que nos encontramos y ante la cercanía de la Semana Santa parece que están más entonados.

Y así, un día tras otro, mientras el cuerpo aguante y el tiempo no lo impida, me solazo con mi paseo inmerso en mis refexiones, recuerdos y ensoñaciones.

martes, 27 de enero de 2009

"A mal tiempo, buena cara"

De hacer caso a las manifestaciones que vienen realizando últimamente ciudadanos de toda condición, incluidos los periodistas, en los diversos medios de comunicación de este país sobre la crisis económica que nos acogota, el único responsable de tal situación es el Gobierno con su Presidente al frente, por su falta de previsión y por su desbordante optimismo. Los ciudadanos de a pié quedan exonerados de toda culpa.

Aquí, quien más o quien menos ha estado viviendo por encima de sus posibilidades desde hace mucho tiempo, sin hacer caso de los avisos que cada vez con más insistencia nos enviaban las entidades financieras, los expertos en economía, el Banco de España y otras instituciones competentes.

Pero al ciudadano de a pie la “burbuja inmobiliaria”, el nivel de endeudamiento de las familias, el aumento de la morosidad, la mala marcha de la economía mundial, se la traía al pairo. Se hipotecaba alegremente con la adquisición de la vivienda, el nuevo automóvil, los estudios de los hijos, los bautizos, primeras comuniones, vacaciones, y demás zarandajas. Pensaba que tenía un trabajo de por vida y que papá Estado ya se ocuparía de protegerle de posibles adversidades.

En el colmo del cinismo, se culpa a las entidades financieras por las facilidades en conceder créditos y ahora se clama contra ellas porque al parecer han cerrado el grifo. Es como para ponerse a mear y no echar gota. Al final, lo de siempre, nosotros nunca somos culpables, son los otros.

Lo del paso de la dictadura a la democracia a la mayoría de los ciudadanos les ha venido grande, les ha pillado como suele decirse en bragas. Papá Estado sí, pero con libertad para hacer todo aquello que nos venga en gana y que antes nos estaba vetado. Derechos todos, responsabilidades muy pocas y sentido común menos. Seguimos siendo un país de analfabetos funcionales, con una escala de valores en donde el dinero ocupa el primer lugar. Se piensa y se razona poco y apenas se lee. La cultura y los conocimientos son minusvalorados social y económicamente.

Mis nociones de economía son muy limitadas pero siempre he tenido muy claro que no debía gastar más de lo que tenía y que existían períodos de vacas gordas y de vacas flacas, y que para afrontar estos últimos había que ir metiendo de vez en cuando algo de dinero en el calcetín. Vivo de alquiler, nunca he tenido vivienda propia, el vehículo que utilizo no es mío y hace más de 28 años que no voy de veraneo. Y aquí estoy, no me ha pasado nada, no he engañado a nadie y sigo siendo el mismo de siempre, pero eso sí duermo de puta madre.

Un consejo: que cada uno se apañe con lo que tiene, que aspire a progresar con prudencia e inteligencia, pero sobre todo que lo disfrute día a día y como dice el refrán “a mal tiempo buena cara”, que enfocar la vida con humor nos mejora.

lunes, 26 de enero de 2009

¿Me incineras un cilindrín?

Allá por 1970 tuve mi primer trabajo fijo digno de mención. Se trataba de una empresa internacional dedicada a la fabricación y venta de productos de perfumería y cosmética. Fue mi primer contacto con el “marketing” y con el mundillo de la pijería de la madrileña calle de Serrano. Tenía la oficina en el entresuelo de una casa de alcurnia, con entrada de carruajes y portero severamente uniformado y entorchado, en la calle de Serrano esquina con la de Hermosilla.

A la entrada nos recibía, con trato un tanto afectado, madame Cachouse, una sexagenaria salida de no se donde, que repartía atenciones por doquier, caramelos de violeta y sobetones a las féminas. Bajo la dirección de Herr Mingels el equipo estaba integrado por una fauna laboral muy variopinta: secretaria noruega, jefe de ventas argentino, jefe de marketing leonés –ese era yo-, otra secretaria y dos auxiliares administrativos amén de un botones, todos ellos del populoso barrio de Vallecas. La fábrica estaba ubicada en otra zona de Madrid y el Salón de Belleza en la Puerta de Alcalá.

Había alquilado una habitación en la misma calle de Serrano, frente al Museo Lázaro Galdiano, a una señora soltera venida a menos, muy puritana, con perro, y muy estricta en cuanto a las normas de conducta, con decir que permanecía de carabina en la habitación cuando en alguna ocasión fue a visitarme mi novia. Un lujazo desplazarse a trabajar todos los días andando y regresar de la misma forma, en una ciudad como Madrid.

A las once de la mañana, hacía mi primera salida de la oficina para desayunar. Habitualmente iba al “Saloon”, un establecimiento recién abierto que estaba decorado igual que un auténtico saloon de oeste americano. Servían el tradicional desayuno americano, además de todo tipo de cafés, zumos y bollería. Pero lo más atractivo del local eran las altas escaleras con barrotes de madera que había que subir para ir a los aseos. Niñas con escuetas minifaldas mostraban, como en una pasarela, los más variados modelos de lencería y toda la amplia barra, abarrotada de varones, se aplicaba sin disimulo a recrear la vista a cualquier hora del día.

Llegaba la hora de la comida y me encaminaba a una serie de tascas típicas en los alrededores de Serrano, donde a base de pinchos y alguna que otra media ración, dejaba satisfecho mi apetito. Y al salir del trabajo a las seis de la tarde a disfrutar, sin prisas, contemplando a toda la pijería reunida en las terrazas de las cafeterías, o en el interior si el mal tiempo lo impedía. Las niñas, con su lenguaje peculiar, para pedirte un cigarrillo decían: ¿me incineras un cilindrín? y si lo que deseaban era que las invitaras a una copa se dirigían a ti en estos términos: ¿Me castigas el vidrio con burbujas?.

De vez en cuando, y con el Alpine descapotable aparcado en doble fila, se acercaba al grupo de niñas algún pijo conocido y tras los besos de rigor las espetaba: “Acabo de bajar perdices a 120, que horror como me huelen las manos a volante”. Joer con la tropa, que molones eran, y qué buenorras estaban todas ellas. Aunque parezca mentira creo que yo también era algo pijo, pero de izquierdas y muy leído. ¿Alguien puede entender esto? Yo sí.

El día concluía generalmente cenando en “Longinos”, una tasca decorada con azulejos muy madrileños, donde con frecuencia me metía al coleto unas cazuelitas de auténticas angulas de Aguinaga. ¡Qué tiempos aquellos!

Jubilado sin júbilo

Hoy es lunes y para empezar la semana más de lo mismo con el frío. Han caído unos buenos copos de nieve que han llegado a cubrir las calles, llovió un poco y salió el sol que borró todo vestigio de la nevada. Sé que soy reiterativo con el tema del frío pero es que llevamos unos meses que no hay quien lo aguante. Como suele decirse, ni los más viejos del lugar recuerdan un período de frío e inclemencias varias tan prolongado. ¿Será por lo del efecto invernadero?

El día comenzó con susto incluido. Mi suegra se nos fue al suelo, perdió el conocimiento del golpe que se dio y por momentos creímos que no respiraba y que había llegado su fin. ¡Joer con la buena mujer! Pasado el mal trago, me voy al INSS a presentar mi solicitud de jubilación. Ahí es nada, me acabo de convertir oficialmente en un "jubileta" cualquiera con derecho a pensión mínima. ¡Toma ya jubilación!

Dicen que la palabra jubilación viene de júbilo o lo que es lo mismo: alborozo, regocijo, algazara, contento, placer, exultación, exaltación, gozo, felicidad, entusiasmo, alegría. Vamos, lo mismo que siento yo en estos momentos, para troncharse, no te jode. Digamos que a partir de hoy pertenezco a la peña de los jubilados sin júbilo. Pero a mí lo que se dice jubilarme no me jubila ni Dios, faltaría más. Moriré al pie del cañón, si la diosa fortuna no lo impide. A mi no me pillan en el Inserso ni de coña, que luego todo se pega.

A quien habría que jubilar forzosamente, pero sin derecho a pensión mínima, es a tanto bandarra como hay suelto en el mundo de la política, de la judicatura, de las finanzas y la empresa, del periodismo, del funcionariado, etc. Y para que no dieran la murga y amargaran al personal, meterlos todos los días en un Polideportivo hasta que se agotaran y de vez en cuando algún viajecito con el Inserso. Y aquí paz y después gloria. Como decía el otro, “comer no comeremos, pero joer la risa que pasamos...”

domingo, 25 de enero de 2009

Historias de la Puta Mili: "El Recluta 63"




Era peluquero y residía en un pueblo de la provincia de Zamora, no recuerdo su nombre pero todos en la Compañía le conocíamos por el 63, el número que tenía asignado en la lista alfabética. Era un pedazo de pan, noblote y servicial a más no poder, pero en lo tocante a destreza física era un completo desastre.

Corría el verano de 1967 y me encontraba realizando las prácticas de Alférez de Complemento de las Milicias Universitarias en el Centro de Instrucción de Reclutas de El Ferral del Bernesga, en León, y a punto de terminar mi servicio militar obligatorio después de haber pasado dos veranos completos en el Campamento de Montelarreina, Zamora. ¡Harto estaba ya de la milicia!

Pocos momentos agradables pasé en aquel Campamento cumpliendo con mis obligaciones, máxime cuando tuve la desgracia de caer en una Compañía al mando de un Capitán, cabrón, cabrón, de verdad. La tenía tomada conmigo y su obsesión era arrestarme en la Sala de Banderas y todo por una tontería, o eso creía yo, haber ordenado cortar el pelo a un Cabo que no paraba de putear de mala manera a un recluta de muy pocas luces. Joer con el corte de pelo que le hicieron al Cabo, poco más y le levantan la piel de la cabeza.

El bueno del 63 me traía por la calle de la amargura, haciendo la instrucción, en las prácticas de tiro y sobre todo en las clases de gimnasia al intentar saltar de cualquier forma los distintos aparatos, “bichos” los llamaba él. Se quedaba sentado encima de ellos y resoplando me suplicaba después de varios intentos que le mandara hacer cualquier otra cosa. Lo malo es que el Capitán observaba a una prudente distancia a ver si podía pillarme en algún renuncio y cuando intervenía era para ordenarme que dejara sin permiso, entre otros al 63. Y así el pobre 63 se quedó sin poder ir a su casa a ver a la familia en incontables ocasiones.

Nunca volví a saber más del 63 ni del Capitán. Deseo fervientemente que cada uno de ellos haya tenido el destino que se merecía.. Cuelgo esta fotografía en homenaje al recluta 63, una de las buenas personas con las que me topé durante la puta mili. Como dice el refrán “a buen entendedor pocas palabras”.

Pues sí Paquito...

Pues sí Paquito, hoy es sábado sabadete y sopla un viento gélido que para qué te voy a contar. Por estas latitudes el personal ya debería estar acostumbrado al frío, al viento, a la lluvia, a la nieve y a estar metido en ropaje de abrigo. Creo que a este clima nuestro, tan sano para curtir embutidos y jamones, le debemos en buena medida nuestro proverbial carácter cazurro. Tú, que me conoces bien, sabes que no encaja mucho con mi persona el ser malicioso, reservado y de pocas palabras, antes bien la falta de malicia y ser un bocas me han causado muchos disgustos y a las pruebas me remito.

Mosqueado y algo cabreado si que estoy, para que te lo voy a negar, pero de ahí a emprenderla a mamporros con todo quisque hay un buen trecho. Sabes Paquito que siempre he sido de buen comer y de buen beber y ahora que no puedo permitirme ese lujazo, debido a mis problemas de salud, se me llevan los demonios. Me pides que te cuente lo que hago. Hombre Paquito hacer, lo que se dice hacer, no mucho pero sobrevivo que no es poco. Curro lo justo para cumplir, me entretengo con los libros y navegando por la red y todos los días suelen caer dos o tres tintorros. Hace tiempo que no paseo, por lo del frío y la puta bronquitis y cada quince días suelo mover el coche un poco y también voy al “super”.

El otro día le vi la raja del culo a una empleada del “super” mientras se agachaba para limpiar las botellas del lineal. “Jo que raja”. Las pobres cobrar no cobran mucho para lo que trabajan, pero bien aireadas si que están. Es una chica rubita, mona, aunque un pelín baja. No hace mucho tuve un pequeño roce con ella, cuando estaba de cajera, por culpa de una lagarta de medio pelo que se quería colar en la fila. La verdad es que envidio a estas mujeres por la cara que le echan. Lo de ir al supermercado está bien, quedas como Dios con la parienta y las vecinas y encima te entretienes y en invierno pasas calorcito.

El que me tiene preocupado es Raúl, el de los periódicos. La mujer debe estar con la depresión post parto y me lo tiene puteado. La que también me la enseña a menudo, la raja del culo se entiende, es Vero, del gremio hostelero, y ésta si que es alta y tiene buen tipo además de ser simpática. Como verás Paquito en lo tocante a traseros estoy bien servido. Marcos, el del Gambrinus, está todo el día haciendo barra, así está él de cachas. Estoy barruntando ir a pilates, a ver si me desentumezco, bajo barriga y estiro algún centímetro que otro y de paso contemplo alguna tía maciza.

Estarás alucinando con lo de la “Espe”, jo que mala leche tiene la tía, es que la que sale mala ya se sabe. No se tú, pero yo cada día paso más de la política y de los políticos. Con los años me estoy volviendo un pasota. ¿Encontraste ya la sortija que perdiste? Paquito, reza una oración a San Cucufato. Mira, mientras vas anudando las esquinas de un pañuelo blanco dices: “San Cucufato, San Cucufato, los cojones yo te ato, y si no me encuentras la sortija, no te los desato”. A continuación tiras el pañuelo debajo de la cama y a esperar. Dicen que es infalible. Bueno Paquito, me tengo que despedir por hoy, estoy a punto de partir hacia otra galaxia. A ver si me tienes al día de lo que haces, que tú si que puedes montártelo bien. ¡Qué envidia me das mamón!. Agur.


sábado, 24 de enero de 2009

Historia de dos bicicletas

De niño, buena parte de mis recuerdos se asocian con dos bicicletas, una mía, de color rojo y la otra de mi tío Jaime, de color amarillo.

La mía, de marca Orbea, era de mujer y me la regalaron los Reyes Magos. Vaya cabreo que me llevé porque no tenía barra. Me pusieron la excusa de que como era pequeño así podría subirme mejor, pero para mí que también estaba reservada para mis hermanas. Lo cierto es que siempre estuvo conmigo y bien sabe Dios los esfuerzos que tenía que hacer para subirla por las escaleras hasta un cuarto piso, ante la prohibición del portero de hacerlo en el ascensor.

La otra, la amarilla, tenía una procedencia más curiosa, sustituyó al flamante coche americano que se había traído mi tío de Tánger al ser destinado como Catedrático de Ciencias Naturales al Instituto Femenino de León y que le requisaron las tropas nacionales al comienzo de nuestra guerra incivil y del cual nunca mas se supo.

La roja, la mía, la utilicé básicamente para desplazarme a la finca de mis primas, a la piscina de la Venatoria y para adentrarme por La Candamia. También la utilicé para ir a cobrar los recibos de los abonados del negocio de mi padre a cambio de pequeños estipendios en las vacaciones. No era una bici para presumir de macho, ni para hacer competiciones de ningún tipo. Cumplió su función hasta que cansado de ella pasó a manos de mis hermanos que acabaron destrozándola en un santiamén.

Con la bicicleta amarilla mi tío me llevó de excursión mucho más lejos y aún hoy pienso como pudo hacerlo sin habernos hostiado nunca. Me explico, me enrollaba una toalla en la barra y la ataba con unas cuerdas para asegurar el incómodo asiento donde iban alojadas mis posaderas. A continuación mi tío se colocaba en la espalda una pesada mochila con las viandas y las herramientas de naturalista, se ponía unas pinzas metálicas en los pantalones y a pedalear. Y joer como pedaleaba, en llano, en cuesta, subiendo, bajando. Oyes tú, una pasada.

Unas veces íbamos a la Ermita del Buen Suceso, por la carretera de Caboalles, en aquellas fechas cubierta por la sombra de grandes árboles. Otras, el destino era la Robla, por la carretera de Asturias y previa parada para llenar la cantimplora en La Copona. Y algunas otras acabábamos en las Hoces de Vegacervera. Salíamos pronto, parábamos con frecuencia por el camino y a la hora de comer dábamos buena cuenta de la tortilla de patatas, los filetes empanados, latas de sardinas, etc., todo ello acompañado de pan en abundancia y regado con vino o cerveza mezclados con gaseosa, y sin que faltara la fruta.

Con el estómago lleno, se podía aguantar mejor al brasa de mi tío en plan Catedrático impartiendo las correspondientes lecciones de ciencias naturales. Me daba un repaso de la flora, fauna y geología del lugar y me llovían algunas hostias si fallaba en las respuestas. Para terminar, procedíamos a recoger todo lo que pillábamos y que podía ser útil para sus clases en el Instituto: fósiles, hojas, flores, insectos, minerales, rocas, mariposas, batracios...

Antes de iniciar el regreso a casa y a fin de reponer fuerzas nos ventilábamos para merendar los restos de la comida. Así quedaba sitio en la mochila para todo el material didáctico que habíamos recogido. Al llegar a casa, mi tío estaba descojonado aunque feliz, y yo me sentía como si me hubieran dado una paliza y lo que era peor temiendo cuándo sería la próxima salida al campo. Y es que era un pringao, no podía negarme.

viernes, 23 de enero de 2009

El Tío Camuñas


¿Quién no ha oído hablar de niño del Tío Camuñas? Nos metían el miedo en el cuerpo a fuerza de amenazarnos, si nos portábamos mal, con que iba a venir el Tío Camuñas y nos iba a llevar con él. El Tío Camuñas no es un personaje ficticio, existió realmente. Fue un hombre que participó en la Guerra de la Independencia, luchando contra los franceses, que al grito “que viene el tío Camuñas” salían corriendo de miedo.

Este coco ibérico tiene su origen en un famoso guerrillero, Francisco Sánchez Fernández "Francisquete", también llamado "El Tío Camuñas", nacido en Camuñas, provincia de Toledo, en 1762 . Se hizo guerrillero para vengar la muerte de su hermano, muerto en la horca por los franceses, que no habían respetado su promesa de respetarle la vida y la libertad a cambio de su rendición.

Llegó a mandar doscientos guerrilleros, que se ocupaban en hostigar a las patrullas francesas interrumpiendo las comunicaciones entre Madrid y Andalucía. Fue capturado, y fusilado el 13 de noviembre de 1811 en las murallas de Belmonte y enterrado al día siguiente por mandato del General francés en la Iglesia Colegial con asistencia del Ilustre Cabildo y con toda solemnidad.

En la actualidad, "el Tío Camuñas" ha quedado en la cultura popular de varios lugares de España como una forma de asustar a los niños. En Asturias se dice que vive en los tejados o desvanes, de los que baja para llevarse críos y crías. En algunos lugares de León, se decía "pareces el tío Camuñas" para llamar a alguien desaseado y astroso. En Extremadura se asusta a los niños con la frase "que te lleva Camuñas". En los Pirineos oscenses es una denominación familiar del diablo con la que se asusta a los niños.

En su pueblo natal de Camuñas es un ídolo recordado generación tras generación y da nombre a la plaza situada frente al Ayuntamiento de la localidad, donde se alza un busto en bronce que representa la imagen de Francisquete.

jueves, 22 de enero de 2009

Los grillos y la ensaimada

Aún hoy, cuando veo una caja redonda de ensaimada mallorquina, me vienen al recuerdo los grillos, esos insectos ortópteros por lo general de color marrón oscuro a negro, con hábitos nocturnos, cuyo famoso canto sólo lo emiten los machos frotando sus alas que han perdido su función de vuelo.

Por aquellas fechas estudiaba veterinaria en León un mallorquín conocido de mi familia de Palma de Mallorca, que aprovechaba los regresos de las vacaciones de Navidad y de Verano para traernos el presente de la sempiterna ensaimada por encargo de los tíos. Consumida con avidez, su correspondiente caja redonda pasaba a engrosar mis variopintas pertenencias infantiles, desempeñando diversas funciones: coso taurino, velódromo, coliseo de luchadores, campo de fútbol, teatro... y circo de grillos.

¿Cómo se me ocurrió crear un circo de grillos? Fuera por emular al domador de pulgas, por la figura de "Pepito Grillo", o asociando la caja de ensaimada, lo cierto es que me convertí en un experto domador de grillos.

Los grillos teníamos que cazarlos nosotros mismos, en los campos o en los jardines, preferentemente en los meses cálidos y al obscurecer, provistos de unas pajitas largas que introducíamos en las madrigueras guiados por su inconfundible y monótono canto. A veces, para facilitar la labor, introducíamos agua y en su defecto orinábamos encima de sus escondrijos. Una vez en la superficie los teníamos que coger con las manos, no sin cierta aprehensión, e introducirlos en sus “grilleras”.

Con mis ahorros compraba en “El Maragato” unas jaulas de madera con alambre dónde alojaba a los grillos y les proveía de su ración de lechuga fresca para mantenerlos con vida y en forma para sus cánticos. Eran mis mascotas, junto con los caracoles y los gusanos de seda. Vegetaban tranquilamente en sus jaulas hasta el momento de su actuación en la función circense.

Adosadas las jaulas a la caja de ensaimadas y por un orificio que había practicado previamente, los hacía entrar en la gran pista del circo, desfilar, subir escaleras y balancearse como funambulistas por las cuerdas. Más de un grillo pereció en el intento, pero yo me divertía mucho con ese pelín de crueldad que teníamos todos los niños. ¡Qué cabroncetes éramos y con cuanto ingenio y pocos recursos nos entreteníamos!

miércoles, 21 de enero de 2009

El día después en Givatayim


Ya juró Mr. Obama. Los grajos han desaparecido del horizonte buscando lugares más cálidos. Hace un frío de tres pares y no acabo de acostumbrarme a él. Curada la bronquitis me voy entonando un poco y además el radiador eléctrico de aceite funciona de puta madre.

En la Comunidad de Madrid la tienen montada bien los peperos con la trama de espionaje. Ya decía yo que doña Esperanza me tenía un aire con Mata Hari. Los alcaldes de los municipios leoneses y palentinos afectados por la zona de influencia de los planes de recuperación de urogallo cantábrico y del oso pardo están que trinan con la Junta de Castilla y León. El PP deja a las concejalas Guada y Alonso sólo con media dedicación exclusiva para dársela a Miguélez, en castigo por enfrentarse a la jefa suprema que ya sabemos como se las gasta. ¿Se creían las muy ilusas que todo iba a quedar en un simple intercambio de cromos?

Como inicio de la jornada no está mal, un poco de curre, unas compras en los chinos, el par de vinos en La Carbonera y en Gambrinus y a papear a casa. Por la tarde más de lo mismo y así todos los días a no ser que la diosa fortuna y sus acólitos San Bonoloto y Santa Primitiva lo remedien y se apiaden de mí.

Me propuse al iniciar el blog que iba a bajar un “post” al menos todos los días por lo de crear hábito, así que me encuentro frente al ordenador sin saber que puñetas hacer. Pero como soy persona de principios y agradecida, se me ocurre que podría informarme de la ciudad de Israel en la que habita uno de mis seguidores internacionales. ¡Joder, y eso que acabo de empezar!

Mi seguidor israelita es de Givatayim o Giv’atayim, una población de 55.000 habitantes situada en la franja costera central de Israel, al este de Tel Aviv, que fue fundada en 1922. Su nombre significa Dos Colinas, debido a que se haya emplazada sobre dos de las colinas más altas de las alturas centrales de Israel, lo que le otorga una privilegiada posición sobre el paisaje circundante. Me gustaría saber algo más de este “fan” de mi blog para decirle que se ande con cuidadin con la que está cayendo por esos lares.

La Tarasca

Desde niño, siempre me llamó la atención esta figura que desfila junto a los Gigantes y Cabezudos en las fiestas de San Juan y San Pedro, de León. Nunca supe por qué la llamaban así, y aunque un poco tarde acabo de descubrirlo. Mejor tarde que nunca.



tarasca s. f.
1 Imagen monstruosa de serpiente o dragón, con la boca muy grande que en algunos lugares se saca durante la procesión del corpus.
2 desp. Mujer fea, descarada o de mal carácter

Según cuenta la leyenda, esta criatura habitaba en Tarascón, Provenza, y devastaba el territorio por doquier. Se describe como una especie de dragón con seis cortas patas parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey con un caparazón de tortuga a su espalda y una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión. Su cabeza era descrita como la de un león con orejas de caballo y una desagradable expresión.

El Rey de Tarascón había atacado sin éxito a La Tarasca con todas sus filas y su arsenal, pero Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias, y volvió a la ciudad con la bestia así domada. Los habitantes aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo.

La Tarasca es una figura de sierpe monstruosa que se saca durante la procesión del Corpus Christi. En la Ciudad de Granada, durante las fiestas del Corpus Christi, sale en procesión La Tarasca acompañada de cabezudos y gigantes. Se trata de una procesión en la que un Dragón soporta un maniquí vestido por un diseñador de moda marcando tendencia de la ropa que se lleva ese verano. En la procesión del Corpus Christi de Valencia, una de las figuras representa La Tarasca de Santa Marta o dragón de grandes fauces. La tarasca ofrece numerosas variantes según las ciudades o las villas.

Es una figura imprescindible en las fiestas de León capital. La Tarasca, que tradicionalmente se echaba al fuego al acabar San Juan, sigue desfilando año tras año por las calles, con un aspecto que hace honor a su nombre de mujer temible, fea, de aspecto desaseado y desvergonzada.

martes, 20 de enero de 2009

Fernando Merino Villarino (1869-1929) Conde de Sagasta y la Farmacia Merino



Fernando Merino Villarino nació y murió en León. Farmacéutico por tradición familiar, estudió en Madrid y en Francia antes de regentar la afamada botica de los soportales de la Catedral, desde la que se manejaban todos los hilos de la vida de León.

Heredó de su padre, Dámaso Merino, la jefatura de los liberales, que ratificó con su matrimonio con la hija mayor del líder de los ‘fusionistas’. Empezó su vida política muy joven, como diputado provincial, y en 1891 dio la gran sorpresa en Madrid al derrotar, como candidato de oposición, al director general de registros, Antonio Molleda, en el distrito de La Vecilla-Riaño. Desde entonces ya no dejó de ser diputado hasta la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera. En 1923 fue elegido diputado por León, con la oposición del republicano Gordón Ordás.

En política alcanzó los más altos cargos, ocupó la subsecretaría de Gobernación (1898), ministerio del que fue titular en el Gobierno de Canalejas formando el 9 de febrero de 1910. Fue también gobernador civil de Madrid y gobernador del Banco de España en dos ocasiones, de junio de 1906 a enero de 1907 y de octubre de 1909 a febrero de 1910. También ocupó en dos ocasiones la presidencia del Consejo de Estado, cargo en el que le sorprendió el golpe de Primo de Rivera. Tras la muerte de Sagasta aportó por Moret y por el Conde Romanones, a los que abandonó pronto para convertirse en jefe de su propio grupo. Su declive político y económico comienza hacia 1915, a lo que se suma la pérdida de su esposa, y ya no le abandonará hasta que en el mes de julio de 1929 decidió acabar trágicamente con su vida.

Al igual que le ocurriera a su padre, merecedor a título póstumo de una calle, en concreto la llamada Tesorería pasó a ser Dámaso Merino en 1898, la singularidad política y empresarial de Fernando Merino le hizo merecedor de un agasajo común en todos los tiempos: la dedicación de una calle de la ciudad. Y fue elegida la que sin duda era la principal, la actual calle Ancha.

Dice el saber popular que la Puerta del Obispo fue demolida por ser un impedimento para el tránsito del vehículo de Fernando Merino. La realidad es que fue el arquitecto Demetrio de los Ríos quien realizó la propuesta de demolición para que la Catedral estuviera libre de cualquier otra construcción que la empobreciera. Lo que sí es cierto es que en 1910, siendo Merino ministro de Gobernación se puso más empeño en su destrucción, incluida la ferviente campaña del periódico merinista El Porvenir de León. El 13 de agosto de 1913 se autorizó su demolición, dejando así el paso libre hacia la Serna el coche de Merino y a los de los otros 19 propietarios que entonces estaban ‘motorizados’ en la ciudad de León.

Farmacia G.F. Merino e Hijo

Felipe Merino abrió su farmacia en 1827 en el número 3 de la calle Nueva y traslada la oficina en 1847 a los soportales de la plaza de la Catedral esquina con la actual calle Sierra Pambley, una obra para la que confía en el arquitecto Juan Madrazo.

Su hijo, Dámaso Merino se licencia en Farmacia en 1851 y cuatro años más tarde crean la sociedad G.F. Merino e Hijo. Dos años después de la muerte de su padre, en 1864, Dámaso ya había iniciado la producción en la fábrica de productos químicos y farmacéuticos situada detrás de la Catedral. En 1901, la farmacia Merino se traslada de nuevo, esta vez el número 3 de la calle Catedral (actual calle Ancha), donde sigue en la actualidad con el mismo mobiliario de la última reforma de mediados del siglo XIX.

En 1915 el centro comercial de la capital de la provincia estaba ya extramuros. El Ensanche y el consiguiente desarrollo urbanístico de las primeras décadas del siglo XX posibilitaron que nuevos espacios comerciales convivieran con los más tradicionales, es decir los del casco antiguo de la ciudad. Este devenir comercial animó a algunos empresarios a trasladarse al nuevo centro de negocios: la calle Ordoño II. Éste fue el caso de la farmacia Merino, que desde enero de 1915 contó con dos oficinas de farmacia abiertas al público, la de la calle Ancha y un nuevo establecimiento en Ordoño II, concretamente en la llamada casa Lorenzana. Además, tal y como anuncian en periódicos de la época el servicio farmacéutico es permanente, con la farmacia abierta toda la noche.

La sucursal de Ordoño II permaneció abierta hasta bien entrada la década de 1920, unos años que no fueron especialmente buenos para los negocios iniciados por la familia Merino. Cerrada la fábrica de productos químicos en 1925 y una vez fallecido Fernando Merino, en 1929, el licenciado Pío Cobos del Valle figura desde 1930 como titular de la farmacia. Ya en 1934 la propiedad pasa a Francisco Alonso Luengo, padre de la actual titular, María José Alonso Núñez, prima carnal mía.

HOY ES EL DÍA DE BARACK OBAMA


El día de hoy está marcado por la jura de Barack Obama como 44º Presidente de los Estados Unidos. Cualquier otro acontecimiento queda relegado a un segundo lugar como no podía ser de otra manera. La crisis económica, los espionajes en el equipo de Esperanza Aguirre, los desencuentros en el equipo municipal del Partido Popular de León, el jodido frío que hace en esta ciudad, e incluso mi puta bronquitis carecen de importancia.

Sana envidia sentí viendo en directo la jura de Obama y la unión, como una piña, de todos los ciudadanos norteamericanos con independencia de su ideología política, color y status social. Vamos, igualito que lo que acontece por estos lares. Palabras de esperanza, de pragmatismo, y elegancia para los que hasta hace poco fueron sus adversarios políticos. Le deseo toda la suerte del mundo Mr. Obama por la cuenta que nos trae al resto de la humanidad. De ahora en adelante ustedes trabajarán unidos, mientras que nosotros iremos, como siempre, cada uno por nuestro lado. ¡Qué pardillos somos aún en cuestiones de democracia! ¡Lo que nos queda aún por aprender!

Juramentos presidenciales aparte, mi día estuvo marcado por dos sucesos: se me estropeó el calefactor y mi doctora me dijo que pasara de la bronquitis. Respecto al primero, tuve que irme a comprar un radiador de aceite que transporté hasta casa a puro huevo, con lo que pesaba el jodido, y ahí me tienes con mi mujer tratando de conseguir colocarle las putas ruedas, lo que logramos pasada media hora. Como se hizo tarde, me fui sólo al Gambrinus a paladear un par de vinos de El Bierzo para hacer patria y Marcos me obsequió con una canija prueba de chorizo frito de su cosecha que resultó un tanto duro.

Por la tarde, fui a visitar a mi doctora un tanto acojonado, ya que las flemas aún siguen expulsando algo de sangre coagulada. No pasa nada, al parecer ya está curada la bronquitis. A la doctora, muy agradable normalmente, la esperaba una lista de pacientes del copón incluidos los derivados por urgencias que pretendían entrar los primeros, y claro se nos cabreó un tanto. Me despachó en un santiamén y sin auscultarme tan siquiera. Espero que no recaiga. Lo mejor de todo ha sido que he podido fumar, con mesura, pero con un gusto que para qué. Por lo que se refiere al "curre" un día normalito, tirando a flojillo. Y del peso, prefiero no hablar. Mañana será otro día.

lunes, 19 de enero de 2009

Hoy lunes, toca "Camera Café"

Hoy lunes toca "Camera Café", lo único que veo en la televisión. Paso de todo lo demás, incluidas las noticias. Estoy saturado de televisión y últimamente paso olímpicamente de ella, lo que me ha permitido ganar tiempo libre para leer y navegar por la red. El año pasado leí más de setenta libros y en el recién iniciado he sustituído los libros por mi blog, por lo que me paso delante del ordenador todo el día, pues también es mi herramienta de trabajo. Supongo que no tardando mucho las aguas vuelvan por su cauce y compagine lectura, blog y algo más de televisión.

Cuando pueda volver a reiniciar mis paseos de cuatro kilómetros, restaré algo más de una hora al día de lectura y dedicación al blog. Esperemos que el clima sea algo más benigno que hasta el presente, al menos a la hora de mi marcha (20,30 horas) a la calle. De momento estoy jodido con el frío y con esta puta bronquitis que no acaba de curarse. A ver que es lo que me dice mañana la doctora. Necesito hacer mi ejercicio diario pues se me hinchan mucho las piernas de estar tantas horas sentado.

No sé si en tiempos de crisis la gente juega más, lo cierto es que tuve que hacer cola para sellar mis boletos semanales y siempre con los mismos números. Les prometí a mis hijos que les iba a retirar del trabajo para que vivieran de las rentas. ¡Qué profesión tan bonita la de "rentista"!

Ando detrás de una botella de "Carpano punt e mes" y no hay forma, menos mal que un empleado de "El Corte Inglés" me pidió mi número de teléfono para avisarme cuando la localizara. A esta gente les hago publicidad gratuita porque se lo merecen y entienden un rato de "marketing". Si señor, el consumidor es el rey del mercado y el que no lo entienda así lo tiene crudo y más en estos tiempos de crisis.

Finalizo la mañana en el "Gambrinus" con mi churri, saboreando unos vinos y cortos de cerveza con sus generosas tapas, al tiempo que le doy la brasa a Marcos con la prueba de la matanza de Antimio de Arriba, del gocho se entiende, que es pueblo de gente pacífica. El sí que entiende a su variopinta clientela, a la hora de crear un clima agradable y no como otros que parece que te van perdonando la vida cuando entras en su establecimiento. Asistido por las bandas por Chema y Pedro y las dos cocineras se mueve que da gusto. Además, es un tío cojonudo porque ya se metió en mi blog y lo leyó, ahí es nada.

Después de comer frugalmente, por lo de las putas calorías, practico una hora la sana costumbre de la siesta, tan española ella, y a currar un poco. Hoy ni me he preocupado de actualizar las noticias en internet. Mañana será protagonista mister Obama y habrá que dedicarle un poco más de atención, al parecer va a ser nuestro salvador y nos va a resolver los problemas a todo quisque. Un buen rato ante el televisor con la panda de "Camera Café" y concluyo este "post" y al sobre a descansar y a soñar con las angelitas, a ver de que mala hostia me despierto mañana. Y digo yo, ¿ y si me tocase la lotería?.



domingo, 18 de enero de 2009

Drawing Illusion

El eclipse de sol



Eugeni Jofra Bofarull, más conocido como Eugenio, nacido el 11 de octubre de 1941 y fallecido el 11 de marzo de 2001 en Barcelona, fue un popular humorista catalán que se hizo famoso en España por sus apariciones en televisión durante las décadas de 1980 y 1990. Comenzó su camino artístico en 1978, formando el dúo musical Els Dos junto con su esposa, Conchita Alcaide (quien moriría de cáncer diez años después).

En la década de los 80 se hizo famoso como narrador (él decía «intérprete») de chistes (tampoco le gustaba esta palabra; prefería «historias» o «cuentos»). Su humor era absurdo y parte de su efectividad residía en su semblante permanentemente serio («sólo me río cuando cobro», solía decir), en los cambios de ritmo que imponía apoyándose en las pausas para beber y fumar o encender los cigarrillos y en que no necesitaba recurrir a ninguna imitación de voces o acentos.

Actuaba siempre vestido de negro, sentado habitualmente en un taburete con una bebida (vodka con zumo de naranja) y un cigarrillo. Contaba los chistes con un fuerte acento catalán, intercalando a menudo algunas palabras y expresiones de su lengua materna al contar los chistes en castellano. La frase con la que iniciaba las narraciones, "¿El saben aquel que diu...?", da ejemplo de ello.

Eugenio disfrutó de una gran popularidad durante los años 1980, cuando se multiplicaban sus actuaciones en vivo y sus apariciones en televisión, y las grabaciones de sus chistes, en soporte casete, se vendían por doquier. Después, a principios de la década de los 90, se apartó de los escenarios, reapareciendo en la escena pocos años antes de su muerte, con el espectáculo Érase otra vez... Eugenio.

Murió de un ataque al corazón el 11 de marzo de 2001, a los 59 años de edad. Tenía dos hijos, Gerard e Yvens de su primer matrimonio con Conchita Alcaide y un tercero, Eugenio, de su relación con Conchita Ruiz.

Miguel Gila Cuesta (1919-2001)





Humorista español. Nació el 12 de marzo de 1919 en el madrileño barrio de Chamberí. En el invierno de 1937, un grupo de mercenarios del general Yagüe le hacen prisionero y gracias a la borrachera que llevaban, fallaron en su intento de fusilarle. Tras la Guerra Civil fue encarcelado por el régimen franquista en la posguerra, donde coincidió con el poeta Miguel Hernández.

Trabajó como humorista gráfico en La Codorniz y en Hermano Lobo, pero, según su autobiografía, el éxito le llegó en 1951, cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. Un elemento que ha formado parte de sus actuaciones es el teléfono.

Durante 26 años permaneció en América, actuando desde Canadá a la Patagonia". Falleció el 14 de julio de 2001 en Barcelona (España), a causa de una insuficiencia respiratoria debida a una enfermedad pulmonar crónica que sufría.

Félix Gordón Ordás (1885-1973)



Félix Gordón Ordás
León, 1885- México, 1973

Nació en Puerta Moneda, en la capital leonesa. Estudió Veterinaria, carrera que acabó en 1905 en su ciudad natal. Con profundos conocimientos de las técnicas veterinarias más innovadoras de su época, sus conocimientos no fueron bien valorados por las autoridades en un país atrasado científicamente. Fue el primero en proponer el establecimiento de registros pecuarios en todo el territorio nacional para un mejor control del ganado y de las enfermedades y epidemias.Consiguió que durante la Segunda República se crease una Dirección General de Ganadería.

Elegido Diputado en 1931 y 1936, fue Ministro de Industria y Comercio con Niceto Alcalá Zamora y en 1936 embajador en México y más tarde en Panamá, Cuba y Guatemala.

Gordón Ordás había sido nombrado embajador de España en México poco antes del estallido de la guerra civil española, y participó activamente con el presidente mexicano Lázaro Cárdenas en tres tareas esenciales: el envío de armas al gobierno republicano, la acogida en México de cientos de niños, y la búsqueda de residencia y empleo a los refugiados. En la acogida de los niños, participó también directamente la leonesa Consuelo Carmona, esposa de Gordón Ordás, junto con la del general Cárdenas.Tras el final de la guerra continuó en México hasta su muerte, donde fue enterrado. En dicho país, ejerció de presidente de la República en el exilio entre los años 1951 y 1960.

En 2004, sus cenizas y las de su mujer fueron repatriadas a León, en un proyecto coordinado por la Fundación Vela Zanetti, con el patrocinio del Ayuntamiento de León, la Universidad y el Colegio Oficial de Veterinarios, al que el político leonés pertenecía por profesión. Una parte de las cenizas fueron aventadas en el parque de La Candamia, un deseo del político leonés que expresó en vida a su familia, y otra descansa en el Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de León.

¿Creía en Dios Teresa de Calcuta?



Cuando Teresa de Calcuta (1910-1997) recibió el premio Nobel de la Paz, en diciembre de 1979, pidió que la Navidad que llegaba sirviese para tener presente a Cristo. Once semanas antes, escribía a un confesor: "Jesús tiene un amor muy especial por ti, pero por mí... el silencio y el vacío son demasiado grandes, miro y no veo, escucho y no oigo, la lengua se mueve, pero no habla". Es una de las muchas frases escritas por la beata que resumen la profunda crisis de fe de los últimos 50 años de su vida. Un libro, El secreto de la madre Teresa, bucea en 40 cartas en las que cuenta estos sentimientos espirituales.

"¿Dónde está mi fe? Incluso en lo más profundo, no hay nada, excepto vacío". Son confidencias en forma de epístolas a varios confesores a lo largo de más de 60 años, que dan una imagen de la beata muy distinta de la pública. En ellas, Teresa de Calcuta describe su sentimiento como un "un enorme vacío y oscuridad", según un amplio reportaje de la revista británica Times Magazine.

El primer texto, en el que llega a negar incluso la existencia de Dios, está escrito en 1948, cuando empieza a trabajar con los más pobres. "Señor, mi Dios, ¿quién soy yo para que me abandones? [...] Yo llamo, me aferro, quiero, pero nadie responde, nadie a quien agarrarme, no, nadie. Sola, ¿dónde está mi fe? Incluso en lo más profundo, no hay nada, excepto vacío y oscuridad, mi Dios, qué desgarrador es este insospechado dolor, no tengo fe [...] Tantas preguntas sin responder viven dentro de mí con miedo a destaparlas por la blasfemia. Si hay Dios, por favor, perdóname [...] ¿Me equivoqué rindiéndome ciegamente a la llamada del Sagrado Corazón?". Este texto y otro escrito en 1959 son los que más claramente muestran sus dudas sobre la existencia de Dios: "Si no hay Dios, no hay alma, si no hay alma, entonces, Jesús, tú tampoco eres verdadero".

Pero en muchas otras epístolas se refiere también a sus sentimientos de "vacío, aridez". "Hay una terrible oscuridad dentro de mí, como si todo estuviera muerto. Esto es así más o menos desde que comencé a trabajar".

Teresa de Calcuta, que fue beatificada en 2003 y cuya canonización está en trámite, era consciente de la ambigüedad en la que vivía. "La sonrisa es una máscara, una tapadera que cubre todo. Hablo como si mi corazón estuviera enamorado de Dios; si estuvieses ahí, dirías: 'qué hipocresía", confiesa a un consejero.

Llegó un momento en su vida, después de cambios sucesivos de confesor, en el que asimiló esta sensación. El reverendo Neuner le da la clave para aceptarlo a principios de los sesenta. Le dice que no hay un remedio humano, por lo que no se tiene que sentir responsable de su sentimiento; que sentir a Jesús no es la única prueba de que está ahí; y que su ansia de Dios es un signo de su presencia en su vida. La beata puede soportar "por primera vez en años esa oscuridad".

Antes de morir, Teresa de Calcuta pidió que se destruyera toda su correspondencia. "Si las cartas se hiciesen públicas, la gente pensaría más en mí que en Jesús". Pero no fue así. Por el contrario, han servido para dar forma a este libro que no está confeccionado precisamente por sus detractores. El editor es Brian Kolodiejchuk, principal postulador de la santidad de Teresa de Calcuta, quien ha aportado todo este material al proceso de canonización.



Biografía:

Madre Teresa de Calcuta. Agnes Gonxha Bojaxhiu. Nacionalidad: AlbaniaSkopje, Macedonia 27-10-1910 - Calcuta 5-9-1997. Religiosa.

Nacida en Skopje, Albania, actualmente capital de Macedonia, su nombre original era Agnes Gonxha Bojaxhiu. Realizó estudios en Dublín y en Darjeeling, trasladándose a la India en 1928 como novicia de Las Hermanas de Nuestra Señora de Loreto. En Calcuta, impartió la docencia en la St. Mary's High School, escuela de la Orden. En 1937 tomó los votos definitivos. Jefa de estudios del colegio durante varios años, en 1946 decidió cambiar de actividad y dedicarse al cuidado de los más desfavorecidos de Calcuta, tras comprobar que era más importante la labor que podía desempeñar en una de las ciudades más pobres de la tierra.

Dos años más tarde marchó a París, para estudiar enfermería y atención al paciente, volviendo poco más tarde a la India para fundar una escuela para niños. En 1950 decidió fundar una congregación que denominó Misioneras de la Caridad, recibiendo el visto bueno de la diócesis de Calcuta.

Su objetivo era dedicarse exclusivamente al cuidado de los enfermos, los pobres y los desvalidos de Calcuta. La regla de la orden se basaba en los votos tradicionales, es decir, pobreza, castidad y obediencia, a los que añadía un cuarto que era la promesa de servicio a los menesterosos, en quienes Teresa de Calcuta veía la encarnación de Jesucristo. Poco tiempo más tarde la orden fue aprobada por Roma, abriendo en 1952 la primera Casa de los Moribundos indigentes, llamada en hindú Nirmal Hriday (Corazón puro). Cinco años más tarde, en 1957, se dedicó también al cuidado de los leprosos. Con el tiempo, la labor de la Congregación fue haciéndose cada vez mayor y más eficaz, extendiendo su trabajo no sólo a Calcuta sino a otras ciudades de la India y aun a los cinco continentes.

Su labor abnegada, su entrega incondicional y la defensa constante de los más pobres le valió ser reconocida con varios premios, como el Premio Internacional de la Paz Juan XXIIII, que le entregó Pablo VI, el Premio Buen Samaritano (Boston), o el Premio Nobel de la Paz, que le fue concedido en 1979. Su precario estado de salud no le impidió trabajar a favor de los más pobres hasta sus últimas fuerzas, al punto que el mismo papa Juan Pablo II le solicitó que disminuyera su ritmo de trabajo debido a su precario estado físico. Nacionalizada india, falleció en Calcuta el 5 de septiembre de 1997, siendo reconocida como una de las personalidades más influyentes, con su ejemplo, de finales del siglo XX.

LAS LEYENDAS URBANAS DE LA CODORNIZ





En un frío mes de diciembre de 1977 salió el último número de la revista de humor "La Codorniz". 37 años de historia y 1898 números avalan a esta mítica publicación que supo mejor que ninguna cómo engañar a los censores del régimen franquista a través de un humor muy inteligente. La censura le dio la vida y el fin de la misma se la quitó.


Sin duda, dentro de lo que ahora dan en llamarse "leyendas urbanas" se puede inscribir el fenómeno de los bulos en torno a ciertas portadas de La Codorniz, portadas que nunca existieron pero que la gente afirmaba haber visto (y hasta conservar el ejemplar correspondiente).


ÁLVARO DE LAIGLESIA (1922 - 1981) lo dejó escrito en su último libro ("La Codorniz sin jaula", Planeta, 1981) y los desmentidos han menudeado siempre. Pero la leyenda sigue, incombustible. He aquí un breve resumen de dichos bulos:


1) La portada del túnel: La leyenda asegura que La Codorniz editó un número en cuya portada se veía la entrada de un túnel, por el que se disponía a penetrar la locomotora. Todas las páginas interiores estaban en negro, como si fuese la oscuridad del túnel. Y como contraportada, el tren saliendo del túnel. ESE NÚMERO NUNCA EXISTIÓ.


2) La portada del Fresco- de- Galicia: Otro dibujo que la gente afirma haber visto: Un parte meteorológico en el que en destacado recuadro podía leerse: REINA UN FRESCO GENERAL PROCEDENTE DE GALICIA, en clara alusión al general Franco, por entonces Jefe de Estado. ESA PORTADA NUNCA APARECIÓ.


3) La portada del Huevo- de- Colón: Más célebre que las anteriores si cabe es, en el falso recuerdo popular, aquella que dicen que presentaba a toda página un gran huevo de gallina, con este rótulo: EL HUEVO DE COLÓN. Y luego, más abajo, en letra pequeña: LA SEMANA QUE VIENE PUBLICAREMOS EL OTRO. Un nuevo caso de atribución imaginativa. ESA PORTADA TAMPOCO EXISTIÓ.


4) La portada del Se-la-tirará: Otro chiste que más de uno y más de dos, más de tres y más de cuatro, siguen jurando haber visto: un dibujo con un novio abrazando apasionadamente a su pareja. Un árbol con un pajarito. Un niño con una piedra en la mano a punto de arrojarla al pájaro. Y este pie de chiste: "¿Se la tirará o no se la tirará?". CUARTA PORTADA QUE JAMÁS EXISTIÓ.


5) Las de la Vespa y el Título Invertido: También la vox populi hablaba de la referida a la "moto verde" del "Marqués de Villavespa", sobre la exclusiva de importación de don Cristóbal Martínez Bordiú, yerno de Franco, de los "scooters" italianos;y en segundo lugar, de aquella que cuando a Francis, el hijo varón de los marqueses de Villaverde, le cambiaron el orden de los apellidos llamándole Franco Martínez en vez de Martínez Franco, la mancheta de La Codorniz apareció como "Codorniz La". NI LA UNA NI LA OTRA EXISTIERON.


6) La de Bombín-es-a-bombón: De todas las portadas-bulo, seguramente la más famosa fue la del enunciado de: "Bombín es a bombón, como cojín es a equis. Y nos importan tres equis que nos cierren la edición". A tal punto tuvo fuerza este camelo que dejaba en pésimo lugar a los que afirmaban poseer el número en cuestión que La Golondriz encargó a su dibujante EDUARDO realizarla.


sábado, 17 de enero de 2009

Antonio Machado (1875-1939)




Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

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Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

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Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel...


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¡Oh, la saeta, el cantar
al Cristo de los gitanos,
siempre con sangre en las manos,
siempre por desenclavar!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero
sino al que anduvo en el mar.


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Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

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BURRADAS EN LOS EXÁMENES


Barroco: Estilo de casas hechas de barro. (Como su propio nombre indica)

Estimulantes del sistema nervioso: El café, el tabaco y las mujeres. (Joder chaval, lo has clavao, y es que las mujeres te sacan de tus casillas...)

Alfarero: El que tiene un farol. (Farolero: el que hace cosas de barro, como por ejemplo cosas barrocas)

Polígono: Hombre con muchas mujeres. (Eso es polígamo animal! Entonces según tu el Pentágono es el que tiene 5 mujeres, Hexágono 6... y así sucesivamente?)

El arte griego: Hacían botijos. (Siglos de Arte resumidos en una puta frase)

Un gusano que no sea la lombriz de tierra: La lombriz de mar. (Si es que se lo han puesto a huevo)

El oído interno: Consta de utriculo y draculo. (Contra la ignorancia... imaginación!!)

¿Conoces algún vegetal sin flores?: Conozco. (tú si que eres listo, si!)

Movimientos del corazón: El corazón siempre está en movimiento, solo está parado en los cadáveres. (Joder, cuanta razón tienes)

Minerales:Son animales sin vida. (Es verdad, ni se mueven ni na, son de aburridos estos animales...)

Área del triángulo: Es igual a la cuarta parte de la mitad de su lado por la semisuma de la raíz cuadrada de tres. (Más la raíz cúbica del cuadrado de los paletos?)

Comentar algo del 2 de mayo: ¿De que año?. (Ahí, vacilando, que te los sabes todos desde 1576)

Países que forman el Benelux: Bélgica, Luxemburgo y Neandertal.(Hombre, los Holandeses tienen cara de simios pero no tanto)

Calamar: Se llama así porque cala los mares.(Elemental querido Watson)

Volcanes: En Mallorca está el Teide. El agua de mar se solidifica y sale por el cráter.(Si, ese que esta al lado de los Pirineos. Salen hasta pulpos en las erupciones)

Peces: El caviar se hace con huevos de "centurión".(Están locos estos romanos, mira que poner huevas de pez)

Dónde fue bautizado Jesucristo: En Río Janeiro.(Con Ronaldinho y Romario, menuda fiesta se pegaron)

La medula espinal: Es un tubo de 10 a 12 metros(!!) donde decían los antiguos que residía el alma. (y dónde la guardas, en el armario?)

Napoleón: Está enterrado en "Los Paralíticos", en París. (Debe ser por lo de la mano tonta que tenía)

El cerebelo: Es el fruto del cerebro.(Como mejor está es en zumo)

Anfibios: De los huevos de rana salen unas larvas llamadas cachalotes.(Mmmmh, cachalotes en las charcas... interesante)

La piel: Es un vestido sin el cual no resistiríamos los porrazos, es además un muro de contención para que no se nos salgan las carnes. (Es que si se salen las carnes, todas las tripas desparramadas por ahí, que asco ¿no?)

¿Quién fue Anibal?: Fue un jefe cartilaginoso.(Y cruzó con elefantes el Teide de Mallorca en medio de una erupción de agua solidificada)

Insectos: Son una especie de aves pequeñísimas.(Igual que los arácnidos, que son mamíferos de 8 patas)

Arterias: Son unos tubitos de plástico flexibles.(Yo ya nací con marcapasos y todo)

Qué es la hipotenusa: Lo que está entre los dos paletos.(Si, entre el cenutrio y el pardillo)

Mahoma: Nació en La Meca a los cinco años. (Ni te imaginas lo mal que lo pasó su madre al dar a luz, menudo cabezón tenía a los 5 años)

"CAMINA O REVIENTA"


Hoy me encuentro muy desganado, no me apetece hacer nada, a lo mejor se debe al antibiótico y mucolítico que estoy tomando para curarme la bronquitis. Me levanté tarde para compensar el sueño de la semana y después de leer el periódico y trabajar un poco, salí con mi churri a tomar unos vinos para levantar el ánimo. Después de comer, intenté escribir algo en el blog pero del todo imposible, así que me fui a El Corte Inglés con la señora y me compré un pantalón de loneta que allí quedó para que le subieran los bajos. De nuevo en casa, tomé un pequeño refrigerio y aquí me teneis delante del ordenador a ver si se me ocurre algo que contaros.

Por ejemplo, he leído que Eleuterio Sánchez, el Lute, “camina otra vez”. El legendario ex convicto reclama ahora la nulidad del juicio por el que fue condenado a muerte en 1965 por la ley de bandidaje y terrorismo (en vez de por el código penal) y ante un tribunal militar (en vez de uno civil). Se le juzgaba por el asalto a una joyería de la calle de Bravo Murillo y por el asesinato del guarda que murió abatido por un disparo.

El Lute no sabía leer. Era analfabeto, tenía 22 años, firmaba con el dedo. En el juicio fue defendido por un teniente chusquero sin formación jurídica alguna que se atrancaba con los nervios cuando tenía que tomar la palabra ante el tribunal, y que se cuadraba ante el fiscal. Ahora, quiere que se declare la nulidad radical de aquel proceso. "Vamos a hacer un proceso al franquismo", dice Eleuterio.

Pasó 18 años entre rejas y sus fugas fueron jaleadas por media España, se convirtió en la mayor pesadilla de la Guardia Civil, en un mito. La primera vez que le condenaron, seis meses de cárcel, fue por robar unas gallinas. Al salir de prisión, el quinqui de 22 años analfabeto se había transformado en otro hombre. No sólo había escrito un libro de memorias, sino que estaba cursando en la UNED la carrera de Derecho. Se convertía así en paradigma de la reinserción social en los albores de la democracia española.

viernes, 16 de enero de 2009

Soraya Sáenz de Santamaría





Tú si que vales Soraya y tambien Carme Chacón y las ministras de Zapatero que posaron para la revista "Vogue". Así pues, todas contentas. ¡Faltaría más!

jueves, 15 de enero de 2009

LOS CARAMELOS DE LA PAJARITA




Dentro de los de siempre (desde 1852) no podían faltar los caramelos de La Pajarita (c/Villanueva, 14 - Madrid) aquí encontraréis sus caramelos envueltos en papelitos blancos con su famosa pajarita, siendo deliciosos los de frambuesa o de mora, al igual que sus famosas cerezas de palo o sus pajaritas de chocolate.

LA CASA DEL ABUELO



La Casa del Abuelo es una taberna tradicional que ha ido enseñando a miles de españoles y extranjeros la cultura de la tapa, a base de las mejores gambas y langostinos y el mejor vino dulce de Madrid. Situada en el centro de la villa (c/Victoria, 12), es un lugar de encuentro de gentes de todas la edades que degustan una especializada oferta de productos naturales basados en la gamba y el langostino. Afortunadamente, todavía quedan lugares basados en la tradición de todo un siglo, y La Casa del Abuelo ha conseguido sobrevivir a la moda de hoy, el fast food y la nouvelle cuisine.

Andy Warhol se apostaba en su barra cada vez que llegaba a Madrid y en ella permanecía impávido viendo servir chatos de vino embocado y platos de gambas a destajo. Nunca falto a su cita con este añejo local, que se convertía en visita obligada para famosos del cine, espectáculos y personas anónimas llegados a Madrid desde provincias.

EL ENTIERRO DE GENARÍN





Cada año en la noche de Jueves Santo, miles de leoneses toman el casco antiguo de la ciudad (el popular Barrio Húmedo) para celebrar el entierro de Genarín, la procesión ruidosa, bufa y borracha por antonomasia. Este popular desfile pagano, que se celebra a partir de la medianoche, no tiene convocatoria precisa y tampoco aparece en el programa oficial de las fiestas, pero cada año logra congregar a millares de leoneses que beben orujo sin tregua.

La singular procesión conmemora la muerte de Genaro Blanco, pellejero, borracho, pendenciero, amante del orujo y los burdeles que en la noche de Jueves Santo de 1929 murió atropellado por el primer camión de la basura que hubo en León, mientras realizaba sus necesidades primarias, y justo en este punto de su vida o de su muerte... fue cuando nació su leyenda y su "Santidad" elevada a los "altares" por sus cuatro mas íntimos compañeros de correrías que se convirtieron en los "4 Evangelistas" y en los primeros hermanos de la "Cofradía de Nuestro Santo Padre Genaro".

El rito comienza recordando la tradición y bendiciendo con orujo a los nuevos cofrades en un bar del Barrio Húmedo en donde los Hermanos Cofrades celebran una cena en su memoria para más tarde y acompañados por una multitud ingente de parroquianos locales y cada vez más foráneos, iniciar un recorrido por las calles que, según la tradición, frecuentaba el pellejero.

La "procesión" va encabezada por el guión de la Cofradía y por los cabezudos que representan a los "evangelistas" que organizaron el culto a tan estrambótico personaje. A continuación van los "pasos" con imágenes del propio Genarín (empuñando una botella y aferrándose a una farola para no perder el equilibrio), de la Muerte (que le sorprendió en la Carretera de los Cubos), de un barril de orujo, y de la Moncha (una prostituta amiga del borracho que con su muerte se redimió y cambió de vida), a la vez que se corean consignas como: "Genarín, valiente, queremos aguardiente", "Hombre pequeño de gran pitilín, San Genarín", "Genaro, si t'estrujo, saco buen orujo", etc.

El recorrido continúa hasta terminar en el tercer cubo de la muralla en donde murió Genarín atropellado. Allí el hermano colgador de la cofradía de Genarín trepa la vieja muralla de León, coloca una corona de laurel y hace la ofrenda al Santo: queso, una hogaza de pan, naranjas y una botella de orujo –que era la comida habitual de Genaro en vida y recita los siguientes versos: "
Y antes de ser declamadas para gloria de este mundo, siguiéndote en tus costumbres, pues nunca ganasteis lujos, bebamos a tu memoria una copina de orujo, que fue lo que más chupaste antes de ser difunto".

Con el paso de los años, la ronda de fieles, muy escasa al principio, se ha ido masificando (más de 10.000) aunque en época franquista llegó a estar prohibida y los participantes clandestinos fueron perseguidos. Aún hoy, hay gente que piensa este ritual como una burla intolerable hacia la semana santa.

miércoles, 14 de enero de 2009

"CEREZO ROSA"

Son las 20 horas y decido concluir la jornada laboral. Ha sido un día cabrón, con muchísimo frío y con mi estado físico y anímico por los suelos. La bronquitis, el antibiótico, el mucolítico y la madre que los parió a todos me están jodiendo vivo. Estoy de puro nervio por no poder fumar, tengo un mono que para qué. Me tomo la temperatura cada poco y no paso de 35 grados, pero la cabeza la tengo chunga, debe ser el efecto del antibiótico.

En mi familia, salvo mi hijo y mi mujer, ninguno tenemos dotes ni oído para la música, y cuando hablo de familia incluyo a padres, abuelos, tíos, sobrinos, primos y demás adlátares. Lo siento por mi hija y su aprendizaje con la guitarra eléctrica, pero como lo cortés no quita lo valiente: “ánimo Mónica, tú si que vales”. Todo esto viene a cuento de una pequeña historia de la que fui protagonista de chiquillo.

“Hace un porrón de años, un animoso padre estaba empeñado en que su primogénito fuera un virtuoso de la “bandurria” para que pudiera amenizar los festejos y reuniones familiares, y a tal fin le puso un profesor particular para que le enseñara la práctica de tal instrumento. Pero he aquí, que al tal profesor se le ocurre la peregrina idea de iniciar al chaval en el conocimiento del “solfeo” lo que terminó por cabrearle, y un buen día harto del profesor, de su padre y de toda la familia, se plantó y mandó a tomar por culo dicho instrumento de cuerda.

Pasado un tiempo y ante la insistencia del padre decidió practicar, de oído y en solitario, otro instrumento musical: “la armónica”. A base de tesón, con el tiempo, se hizo con un pequeño repertorio que le permitió obtener unas pelillas con las que aplacar su maltrecha economía. Durante unos años la armónica fue su compañera inseparable y “cerezo rosa” su interpretación más celebrada. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado”.



martes, 13 de enero de 2009

¡Allí... estaba Mariano!

Del colegio de curas, de cuyo nombre no quiero acordarme y al que asistí en mi infancia y adolescencia, guardo muy malos recuerdos. Vamos, que si ahora me encontrara con algunos de aquellos cabrones que me dieron clase podían llover hostias. Nos puteaban de continuo, repartían leña, y a la hora de impartir conocimientos eran unos auténticos tarugos.

Lo mejor del colegio eran por supuesto los recreos, y cuando te encontrabas de nuevo en la calle fuera de aquellos muros de ladrillo cuartelero y dilapidabas tu menguada paga en el carrito de Mariano, el pipero. Allí, podías encontrar todo lo que un chaval de la época pudiera ansiar; lo que faltaba siempre era dinero.

Pero Mariano también cumplía una gran labor, entre social y deportiva, era el recogepelotas oficial del colegio. Cada vez que una pelota atravesaba el muro e iba a parar a la calle se oía un grito unánime: “Marianoooooo......pelotaaaaaa” y el bueno de Mariano se aprestaba a recogerla y de un gran puntapié la introducía de nuevo en el patio del colegio para que pudiera continuar el partido de fútbol.

Al otro Mariano lo conocí con 16 años. Regentaba la cafetería y restaurante del Casino de León y Club de Tenis Peñalva. Era el “alma mater” de aquella Sociedad. Hombre afable, cortés, buen conversador y gran profesional lo tenías a tu disposición en cualquier momento que precisaras. Qué gratos recuerdos. Fue la década prodigiosa, la de los felices 60, la de la apertura hacia el exterior y la de los planes de desarrollo.

Mariano, se acompañaba detrás de la barra de su hijo Jose y de Luis, ambos grandes profesionales. La cocktelería no tenía secreto para ellos: compuestas, ginfish, martinis, leche de pantera, etc. en sus manos eran una delicia. ¡Joder como lo añoro! Allí nos hicimos hombres, amamos, bailamos, nos bañamos, conversamos, nos emborrachamos y por encima de todo nos divertimos, lo pasamos de puta madre.

¡PUTA BRONQUITIS!

Tenía que suceder hoy, precisamente hoy, un martes y trece. ¡Y yo que no creía en las supersticiones! A partir de ahora a tocar madera. Cuidadin con cruzarse con gatos negros, pasar debajo de alguna escalera, romper algún espejo o derramar sal en la mesa.

Hay días que se te joden completos desde primera hora y hoy ha sido uno de ellos. Cuando contemplé los restos sanguinolientos de mis primeras flemas mañaneras, he de reconocer que me puse lívido. Me vino al recuerdo un viernes, 24 de abril de 1998 en que comenzó mi calvario particular de jodido hipertenso. Puta suerte, se acabó el tabaco, el café, la sal, el alcohol, comer lo que me saliera de ahí , otras cosas, y además me convertí en pastillero para el resto de mi existencia.

La ciudad amaneció cubierta con diez centímetros de nieve y con un frío de pelotas. Llamé al Centro de Salud para reservar hora con mi galena y me daban cita para el viernes, cuando oh sorpresa la telefonista me pregunta por mis cuitas y me consigue cita para las 10,05 horas con el doctor que hacía las urgencias de mi doctora. Sorteando la puta nieve, llego a la consulta con cara de acojono y tras auscultarme y placarme en rayos me confirma que tengo una bronquitis de tres pares. Me receta antibiótico y un mucolítico en jarabe, y me dice que vaya por la tarde a la consulta de mi doctora para que ella dictamine.

Un tanto aliviado por el diagnóstico –temía algo peor-, y después de utilizar el móvil para comunicárselo a mi churri, emprendí el regreso a casa entre la jodida nieve cuando de pronto diviso abierta la churrería del bulevar, no me pude contener y compré una docena y media de churros que me fui ventilando por la calle. En el Dados, me hice con El País y obsequié a Raúl con un churro, generoso que es uno, y ya en casa dimos entre todos buena cuenta de los que quedaban. ¡Qué buenos estaban joer!. Pobre régimen el mío si mi galena tuviera la consulta por las mañanas, me iba a poner morado de churros y de sobrepeso.

Paso el resto de la mañana de una hostia que para qué. Y después de comer me encamino de nuevo al Centro de Salud en donde la doctora me confirma el diagnóstico y la medicación. Aprovecho para obtener las recetas de mis pastillas, me paso por Mercadona a por la dósis de agua mineral y recalo en la farmacia en donde Ana me despacha el antibiótico y el mucolítico y como es muy maja y está muy buena, pues la compro un termómetro digital por lo del medio ambiente y eso. De nuevo en casa, a duras penas consigo hacer algo de provecho y con el mono del tabaco a cuestas me enciendo un vegafina mini y como dice el “Maqui”: pues eso, pues fale, pues a tomar por culo con la bronquitis.